La boda de Borja y Amaya en Soto de Sepúlveda


Esta es una de esas historias que enganchan de principio a fin. De esas que tiene un 'no sé qué' que hace que tengas la necesidad de saber siempre más.

Fue en 2013 cuando Borja apareció en la vida de Amaya, en pequeñito, en una pestaña de Facebook, como seguramente nos ha sucedido a muchos de nosotros. Se animó y le pidió que fuese amigo suyo virtualmente. Borja aceptó y ella pudo ver sus fotos. Se escribieron y decidieron darse los teléfonos y tras varias semanas hablando decidieron quedar.

"Dos sacos de nervios se juntaron para tomar algo y conocerse, y darse cuenta de lo diferentes que eran el uno del otro. Al terminar la cita pensé que jamás volveríamos a vernos, pero no quería que
fuese así y Borja tampoco, me mandó un mensaje que cambió por completo mi visión y me
hizo sentir que igual merecíamos una oportunidad."

Después de ese mensaje todo cambió y sus caminos se juntaron para no separarse nunca. Después de cuatro años, Borja la sorprendió con un viaje a París. 

"Nunca lo habría imaginado, mi ciudad perfecta como destino en pareja siempre había sido Roma.
Fueron 3 días inolvidables, paseos en barco por el Sena. .. la torre Eiffel , sacre çoir …creo que
todo se hizo mágico…" 

Uno de los días subieron a un autobús alejándose del centro de la ciudad, llegaron a un gran recinto llamado Accor Arena, allí se celebraba un concierto de Robbie Williams, el ídolo de Amaya de toda la vida. 

"No podía creer, pero menos aún pensé que Robbie nos iba a cambiar la vida. Al sonar la canción 'Angels', Borja me pidió matrimonio e hizo que me sintiera la chica más afortunada del mundo."

La pareja tuvo un año para preparar el enlace, tenían claro varias cosas, una de ellas es la de que a veces menos es más y eso lo tuvieron en cuenta en cada decisión que tomaron.

Amaya siempre había soñado con su vestido ideal, palabra de honor y corte de sirena. Esa era su idea principal hasta que se vio con ello puesto. 

"Cuando probé esa idea en Pronovias, casi me echo a llorar". 

En muchas ocasiones suele pasar, a veces soñamos con una idea toda la vida y luego resulta que el chasco es tremendo. Pero en el caso de Amaya, ahí estaba su fotógrafa Natalia de Ngestudio, que la asesoró y ayudó recomendándole al diseñador Miguel Crespí
Desde el minuto uno Miguel supo entender lo que Amaya necesitaba. Recuerda con especial cariño todas las pruebas que hizo en su taller, incluso su madre también decidió hacerse allí el vestido. 


"El vestido es muy sobrio, sencillo, pero los pequeños detalles que Miguel supo introducir lo hacen completamente diferente". 

El vestido llevaba una larga cola que pudo quitar una vez celebrada la ceremonia para mayor comodidad para ella y más informalidad para el convite y la fiesta. 

Los zapatos siempre son una importante elección, y la suya no pudo ser más acertada. Se los hizo a medida junto a los de su madre en Just Ene Shoes. Un salón con tacón en color dorado. 

Las joyas que llevó Amaya fueron el anillo de pedida de oro blanco DE?? y también unos pendientes de oro blanco con caída y terminación en perla, regalo de su madre. 

Para el pelo, siempre supo que quería un moño bajo con un poco de volumen ya que así es como más cómoda se siente. Fue peinada por Tendencias en Segovia. En cuanto al maquillaje apenas se aprecia, no le gusta maquillarse en verano ya que se siente favorecida con su tono de piel. Lo que sí resaltó fueron sus ojos y pestañas. 

Uno de los momentos más emotivos fue cuando Amaya le entregó una carta a su madre antes de la ceremonia. Ambas lo vivieron con gran intensidad y cariño. 










Borja se hizo un traje a medida en Tom Black, allí le asesoraron y supieron plasmar los detalles que él quería. 

En cuanto a los zapatos que escogió para el gran día fueron de la marca Martinelli con los cuales se sintió muy cómodo. 

Como complementos llevó un reloj Tissot de acero con esfera negra, regalo de Amaya. 






La boda se celebró el 21 de julio en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario y la celebración en el Palacio de Esquileo, en Soto de Sepúlveda, Segovia.
La ceremonia, fue muy emotiva, sobretodo para el novio que la vivió con gran intensidad.
En cuanto a las flores, tanto de la iglesia como del ramo de la novia se encargó Esther floristería.

"Es toda una profesional, conoce al milímetro la parroquia y sabe sus necesidades".

Para dentro de la iglesia optaron por poner paniculata, así como astromelias blancas, limonium y rosas. Y para la parte del exterior, además de la paniculata y las astromelias escogieron el eucalipto.
Su ramo, quería que fuese muy colorido, y así fue, una mezcla de flores preciosas llenas de color.

Además, contaron con pajes. Los niños iban vestidos de El Corte Inglés y la niña de una tienda de Segovia.








Una vez celebrada la ceremonia todos pusieron rumbo al palacio de Esquileo. Los novios había contratado autobuses para facilitar el desplazamiento a los invitados.
El palacio tiene un entorno diferente y cuidado con mucho gusto.
A penas necesitaron decorarlo puesto que todo lo facilitaba el entorno en el que se encuentra.
Con la organización del seating lo tuvieron claro y lo hicieron con una temática que les encanta, las películas. De hecho, entraron al salón al ritmo de 'You never can tell' de Pulp Fiction, su película favorita.
El primer baile lo bailó con el padrino y lo hicieron con la canción 'Unchained melody' de Ghost, ya que le trae muy buenos recuerdos de cuando era pequeña y su padre la cogía en brazos y ponían en el tocadiscos esta canción que bailaban juntos. Luego, bailó con Borja 'Stand by me', una canción especial para ambos puesto que les recuerda a todos los bonitos momentos que han vivido juntos.








Del reportaje fotográfico se encargó Natalia de Ngestudio. Amaya solo tiene buenas y bonitas palabras para ella. Eligieron a Natalia porque lo tuvieron claro desde el principio. Pudieron enamorarse de sus fotos gracias al reportaje que realizó en la boda de unos amigos y les encantó. 

"Cuando hablé por primera vez con ella supe que no quería otra persona que inmortalizase estos momentos. Hacía tiempo que alguien solamente por una conversación de teléfono lograba transmitirme un chute de energía y positivismo, así que no dudamos. Gracias a ella hice mi vestido con Miguel Crespí, mis zapatos con Just Ene Shoes y he conseguido encontrar a alguien especial con quien seguimos compartiendo momentos". 




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