La boda navideña de Marcela y Gon en Getxo

Entrando ya en abril, buen tiempo, solecito, terraceo... hago un throwback hasta, nada más y nada menos que, diciembre, al frío y a la Navidad.

La conexión con Marcela fue instantánea, me contó con muchas ganas el día de su boda, remarcando que siempre había soñado con que su boda fuese una fiesta con toda la gente que quieren y nada más. Sin duda alguna, su boda fue un auténtico FIESTÓN, así en mayúsculas. 

Los novios se conocieron gracias a Luis, primo de Marcela, que a su vez es el mejor amigo de Gonzalo. Ella es de Getxo, Bizkaia y se fue a estudiar a Madrid. Durante esa época vivió en casa de sus primos y gracias a eso, surgió el amor. Después de 5 años juntos, él se lanzó y le pidió matrimonio. Fue una pedida en el campo, ella no lo esperaba para nada. Iban caminando y de repente  hincó la rodilla y le pidió que se casara con él entregándole un anillo de diamantes. Para ambos fue muy especial. A Gon le surgió la oportunidad de irse a trabajar a Singapur, así que en agosto se fue y ella se quedó trabajando y encargándose de los preparativos para poder irse con él después de la boda.
Celebraron la pedida con toda la familia. Ella le regaló un reloj de Longines y él le regaló un solitario de la joyería Vendome de Madrid. Además, los padres del novio quisieron regalarle una joya familiar,  unos pendientes pertenecientes a la abuela de Gon y a ella no pudo hacerle más ilusión. 

Con todos los preparativos en marcha llega el momento vestido, tan decisivo e importante para todas las novias. Marcela lo tuvo bastante claro, no quería volverse loca buscando y se fijó en dos diseñadores que le gustaban. Le acompañaron su madre y su abuela a Cortana y a Inés Martín Alcalde. Dudó mucho pero al final se decantó por la segunda. 
Debo decir que sus diseños tienen algo especial que enamoran a cualquiera... a mí personalmente me alucinan.

"Disfruté mucho durante la creación del vestido porque a medida que pasaban las pruebas cada vez me gustaba más". 

Al casarse en pleno invierno, Marcela optó por un diseño de terciopelo de seda blanco. El velo, espectacular, era una antigua sobrecama que consiguió Inés. Debajo del vestido llevó una enagua con la misma tela del velo. Las mangas estaban fruncidas consiguiendo así una manga francesa.
En cuanto a la elección de los zapatos fue bastante rápida y fue lo primero que compró.

"Me encantaron unas alpargatas beige de Castañer Novias. Aunque no pegaban mucho en diciembre, llevaban unas cuerdas de terciopelo que le daban el toque."

Lo más importante para ella era ir cómoda porque pretendía darlo todo ese día y se negaba a tener dolor de pies.
Como complementos, llevó una pulsera de su suegra que se la adaptaron en Mimoki para poder llevarla en el pelo. Además, también llevó los pendientes y el anillo que le habían regalado en la pedida. 

Del pelo y del maquillaje se encargó Amaia Lauzirika. Confiesa que no suele ir mucho a la peluquería pero que cuando lo hace se pone siempre en sus manos, así que en el día de su boda no lo dudó. Si por algo se caracteriza Marcela es por llevar siempre el pelo recogido con una trenza, por lo que en ese día no podía ser menos. 

"Quería ir cómoda y no verme rara, así que en cuanto al maquillaje fue muy muy sencillo. La idea era que pareciese que iba con la cara lavada, que era como mi abuela quería que fuese." (risas)





Tanto del ramo, como de la decoración de la iglesia y del lugar de celebración fueron a cargo de Flores Elorz a quienes describe como auténticos profesionales. Quería que su ramo fuese de colores navideños y así se lo hicieron. 

Gon llevó un chaqué hecho a medida en Singapur y unos gemelos de oro blanco, que le regalaron las amigas de la novia, con sus iniciales de la joyería Álvarez.






Se casaron en Getxo el día 1 de diciembre en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Allí ya habían contraído matrimonio los padres y buena parte de la familia de Marcela por lo que a ella le hacía especial ilusión casarse allí. La decoración de la misma estaba compuesta por 4 árboles grandes de Navidad con luces blancas y en el centro había un bodegón de flores de pascua y candelabros. El párroco es amigo del novio y ofició una ceremonia muy bonita y familiar. 
Además, contrataron un coro de niños de Bilbao, Canticorum. A los dos era una de las cosas que más ilusión les hacía. Durante la entrada cantaron El Bosco de Nirvana y fue un momento muy emocionante para todos.
Marcela llegó a la iglesia andando desde su casa del brazo de su padre y acompañada por una pareja de niños que le sujetaban la cola para no arrastrarla. El niño, llevaba un chaqué de la sastrería Simon's de Bilbao y la niña llevó una capa gris con detalles en terciopelo negro.
Cuando llegó, la iglesia estaba llena y no pudo contener las lágrimas de la emoción que sintió en aquel momento.













La posterior celebración tuvo lugar en el Real Sociedad Club de Golf de Neguri. Marcela lo describe como un lugar espectacular. Por aquellas fechas ya estaba decorado con motivos navideños y en la entrada había un árbol muy grande y quedó precioso. El aperitivo se dio entre el hall y una carpa que montaron en el porche. Había quesos, sushi, botellines de cerveza y algo que no podía faltar.. el jamón. Querían que la parte del cóctel fuese larga, según cuenta Marcela, ellos es lo que más disfrutan en las bodas. La cena fue en los salones del Golf y la decoración muy navideña. Los manteles eran de color verde inglés y de los centros de mesa se encargó ella misma. Quiso hacer algo sencillo compuesto de un jarrón con una vela blanca y flores verdes y rojas alrededor además de añadirle 3 o 4 velitas. Quisieron amenizar la cena regalando gorritos de papa Noel y cuernos de reno a sus invitados.





Una de las cosas que le hacía especial ilusión a Marcela era diseñar el sittingLe gusta pintar en acuarela y quería que fuese algo muy personal. Como a Gon le gustan mucho los animales y el campo, decidió pintar un animal autóctono en cada mesa. El resultado fue muy bueno, tuvieron mucho éxito. 


El ramo de la novia fue un regalo especial. Tanto ella como Gon tenían claro que querían dárselo solo a una pareja en vez de repartirlo en partes. Su primo y amigo del novio, Luis (quién les presentó en Madrid) y su íntima amiga Marta les habían dicho muy recientemente que iban a casarse, así que era el momento perfecto. Acompañados de música y de los invitados, que estaban súper animados, se acercaron hasta ellos y se lo dieron.





Una vez terminada la cena, llegó la fiesta que tuvo lugar en la carpa. Querían un fiestón sin excusas así que, para las invitadas, pusieron unas zapatillas de borreguito, ideales para la época en la que estaban e indispensables para disfrutar y bailar a gusto. También unos fulares que había comprado Marcela en un viaje a Tailandia para subsanar un poco el frío.
Abrió el baile bailando con su padre la canción de Frank Sinatra y su hija Nancy, Something Stupid y siguió con Gon, luego ya se animaron todos a bailar y a partir de ahí fue un no parar.

"Estuve más tiempo por los aires que en tierra. Mis amigas nos regalaron por sorpresa un saxofonista que fue espectacular. Horas y horas sin parar de bailar. Divertidísimo. Era una pasada poder ver a todo el mundo que quieres en el mismo sitio, es imposible no disfrutar de eso." 

"Por supuesto el vestido ya no era blanco, era negro, tenía manchas, agujeros... y los zapatos más de lo mismo. Una pena que me moría pero como todo el mundo me decía: "no lo vas a volver a utilizar" y tenían toda la razón. La última foto es digna del fiestón que me pegué."










Por lo que al fotógrafo se refiere tuvieron un pequeño percance. Habían contratado a Jaime Araluce que ya había hecho algunas bodas de la familia. Fotos bonitas y naturales, sin complicación alguna. El problema vino cuando el lunes antes de la boda, Marcela ya había quedado con la peluquera y el chico del video, y se encontró con que el fotógrafo no le había dicho nada. Le escribió un mensaje para ver cómo quedaban y para su sorpresa, éste, le dijo que qué tenían el sábado. Después de hablar un rato con él, le contó que estaba fuera de España y que no podría hacer las fotos de su boda pero que le iba a mandar a su socio de confianza que tenía todo controlado. 

"Hay fotos bonitas pero vamos... un poco de desilusión."

Una boda que fue toda una fiesta para todos, a pesar de algún contratiempo. Pudieron y supieron disfrutar de un día tan único como es su propia boda. Sus caras de felicidad lo reflejan todo!!








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